Hace algún tiempo escribí sobre el amor y la materia, por cierto el primer cabeceo, sin ponereme a pensar cuan materia somos. Si esta, ni se crea ni se destruye entonces se nos presenta la esperanza en la parte final de esta descripción...se transforma. La pregunta es, ¿En qué?
La muerte no tiene explicación fuera de la vida, el dolor no tiene función sin sentimientos y la tragedia se nos ha hecho tan cotidiana que la transformamos en estadísticas, muy materia !eh!
Sin embargo, aunque intentamos no entristecernos por la muerte de lo que llamamaos "seres queridos" no podemos evitarlo, algunos limitan su pena mientras otros le extienden garantía, "si no sufro lo suficiente me devuelven las lágrimas".
La muerte se presenta para el que está en espera de lo anunciado una oportunidad para evaluarse y preguntarse ¿Qué es la vida? Esta pregunta trasciende el estar vivo. Algunos al enterarse de la muerte de un amigo cuestionan sus ejecutorias que van desde: tanto que luchó, ¿Para qué? pobrecito tanto tiempo sin descansar para que le pasara esto, después de tanto esfuerzo terminar así etc. Como si se tratara de un ser de ficción, sencillamente VIVIO.
Hoy celebro la vida de un amigo/estudiante quien en mi clase se autodenominó El Veneboricua y a los que le conocieron les digo que las estrellas que brillan con luz propia, al estallar, solo pueden transformarse en muchas más, inexplicables, inalcanzables, nada se pierde, todo se transforma. Dale cabezA.