miércoles, 24 de abril de 2013
Princeso artesanal
Recuerdo cuando mi hermana me dijo que iban a cortarle la colgante "dignidad" a su perro para bajarle la agresividad. En ese momento pensé que era mejor ser agresivo que eunuco. Lo interesante es que mi "agresividad" ha sido leída y neutralizada por los poderes falopiales que me han rodeado.
Veamos el orden de control falopial: Mami te cría (en la mayoría de los casos), la maestra te forma o te reforma, la novia te deforma, la esposa pone en práctica la creación del sentimeinto de culpa y las hijas manipulan. Donde quiera que uno se meta habrá una mujer que diga, mal diga, ordene, determine, dicte, te mire, decida, you name it. Tienen la única habilidad de lograr que te heches la culpa hasta por el asesinato de Kennedy. Que no se te ocurra ser honesto porque en ese momento se perderá toda comunicación y te darán un recuento de tus vidas como si fuera programa noticioso de fin de año, entonces comprenderás que la sinceridad está proscrita.
Que habilidad increíble tienen para mantenerse en silencio o de nunca callar mientras vez los deportes en el noticiero. Ya con parte de esto necesito un diván.
Justo en estos días decidí hacer ejercicio, al menos intentarlo, entonces busco Pandora en el celular, puse una emisora de Journey y luego de escuchar Who's Crying Now, la App me obsequia con Eye of the Tiger de Survivor, entonces me subió la estima y la estámina. Luego de escuchar varias canciones de mi preadolescencia escucho los acordes de la canción Layla, versión unplugged de Eric Clapton, le pongo atención a la letra y fue una descripción de cuando se nos ve la "costura" de tanto doblarnos. Entonces la epifanía me golpeó y entré en trance, Layla logró llevarme a esos momentos en los que la nena que me gustaba no me dio tarjetita de San Valentín y aun así no dejé de estar enchulao. Cuando caminaba largas distancias en busca de un teléfono público para ponerme nervioso y casi ni hablar y solo me salían canciones de Juan Luis Guerra para "impresionar" con "mi" poesía. Cuando me dijeron que NO,No,No.
Ay Layla!
La verguenza se apoderaba de mí y la diginidad intentaba imitar a Pablo Coelho, indignándome aun más con sus palabras, esas frases que las mujeres suben en Facebook y luego le dan like como haciéndose un high five de mano izquierda a mano derecha. Recordé cuando envié flores a una mujer que me gustaba y terminó con otro y en ese preciso momento grité...pero porque me corté, vi la sangre en el dedo meñique, me lavé la mano, cerré y piensé en lo que Layla había sacado. En esa reflexión post parto me di cuenta que han sido más los momentos espectaculares en mi vida y que los "bochornosos" me ocasionan tanta risa que los comparto, no todos, otros podrían ser material para terapia o corridos mexicanos.
En estos días han estado muy de moda los maldi...perdón los maravillosos y mágicos princesos. Sabía tanto de ellos como me se la letra del Gangnam Style puesto al revés para saber si tiene mensajes subliminales y con Pitbull en el fichureo. Luego de investigar el mundo de los princesos me quedé igual de vacío como leer sobre princesas, bueno, menos la noticia de la muerte de la Cenicienta, o la de los piojos de Rapunzel, mas ninguna...bueno la gingivitis de la Bella Durmiente. Como sea, leo y me oriento de que se trata de la parodia de las princesas sin embargo me pareció que se trata de un grito de desesperación usando el sarcasmo para escapar del control falopial. Yo no quiero escapar, no me interesa, me da igual.
Lyla se convirtió en un himno de la realidad del princeso artesanal, que sabe escuchar buena música y que se vacila a su madre, que reconoce que debe fluir para no ahogarse, que los dragones son positivos en oriente y que los koi son bonitos en sus estanques. El princeso artesanal es exótico, aparenta que nada le importa pero todo tiene importancia. Es algo como un mofongo italiano o un bacalaito con harina de guineo. Artesanal como el pan que siempre te has comido pero en una envoltura que te recuerda que es harina de Picasso. El princeso artesanal se presenta vegetariano en sus comentarios y carnívoro en sus movimientos. Es artesanal porque es extremo, dice ser 100% lo que sea que se invente, incluso reniega de su prencesado por ser muy artesanal. Ese princeso se toma fotos en los baños con su celular, espera "comments" de sus BFF y se queja de las abejas cuando se entera que estas son promiscuas y se dejan seducir por pistilos y estambres, sigue siendo tan aprincesado como el resto, pero lo artesanal, oh, lo hace sentir de lo más aquel.
Si el princeso artesanal espera ser despertado con un beso y vivir feliz para siempre espero que sepa que la loto tiene $4,500,000.
"Layla, you've got me on my knees.
Layla, I'm begging, darling please.
Layla, darling won't you ease my worried mind."
Dale cabezA
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