sábado, 27 de abril de 2013

You name it.

Le dije al dependiente del Auto Part: "Me puede dar cuatro (4) bujías NGK para un Mazda GLC del 1985". El muy cándido me dice: "No...eso no lo bregamos aquí". Entonces procedí de manera más puertorra y le dije: "Pues entonces deme unos espares para un Mazda GLC del 1985". Entonces me dijo: "Eso si lo tengo". Le pedí lo mismo pero en otro idioma y entonces me dio duro nuestro problema de comunicación con el resto de los hispanoparlantes. La experiencia de nuestra cultura bajo la dominación estadounidense ha provocado la evolución de nuestro español y no digo castellano ya que no fueron de esta región los que nos colonizaron. Nuestra resistencia a los cambios ha provocado la mutación hacia la creación de una forma particualar de comunicación, que va de criollizar el inglés hasta la telepatía. Nosotros nos logeamos, chateamos, parkeamos, creamos nuevas formas de adoración con el San Guivin y el San Güi, pedimos cosas plein, guardamos en el close, vamos al caunter, pasamos por el lobby, nos dan tiques, usamos yaquets, nos ranqueamos, usamos sonblock, comemos hol dos, jamberguer, pos con y cualquier cereal con leche es conflei aunque no sea de maíaz. Esto no es precisamente negativo pero nos distingue, no nos destaca. Aunque una forma clásica de saber de donde venimos es nuestro tono de voz. Yo no levanto la voz, es que soy puertorriqueño, a menos que se trate de un chisme. Me encontraba sentado en un banco frente al baño de Wal mart de Mayagüez Mall esperando a mis hijas y veo a dos empleadas en el área designada para Lay Away conversando en voz relativamente baja. Solo se escuchaban las s s s s s del final de algunas palabras y de inmediato identifiqué que esas s s s s s s se trataba de un bochinche y no de un peo lento.Esto iba acompañado de ademanes por parte de la señora de pelo corto y de movimiento de manos incrédulas de la de espejuelos y pelo rizo, de esos que no ven un beauty hasta navidad. Es normal ver este tipo de conversación, el código parece ser más efectivo cuando se trata de la vida de otro. Tomemos por ejemplo una sala de espera en una oficina médica donde algunas de las personas compiten por ser el campeón enfermo. Se preguntan las enfermedades y comparan para saber como contrarestar indicando que su condición es peor. Ahí sale la señora que lleva con un dolor por 15 años y se diagnostica diciendo: "Yo estoy segura que es un disco pinchado, y lo sé porque lo leí en internet". Otros que cuentan la cantidad de infartos, chequeos de próstata, colonoscopías y sus estados sedados. Compiten en saber quien tiene más prótesis y se despiden sabiendo que se veran las caras el siguiente mes. Tenemos un tacto brutal para cuando se trata de enfermos o muertos. Lo combinamos con levantamiento de cejas y pinchando los labios y nuestro clásico: "Dito". A mí me mataron, me cortaron una pierna y afeitaron el área genital por equeivocación en las historias que me hicieron los pacientes en centro de imágenes en ocasión de mi nefrolitiasis (piedra en el riñón). Si me dejo llevar por el código hoy sería judío. Nos comunicamos de la forma en que nos dicta la manera de entendernos, bien right true, enveldá en veldá. Cada idioma es una manera particular de ver la vida. Igual me puedo comunicar, en señas, manerismos, palabras, en english, español, inglañol, boricua y hasta con un beso. Dale cabezA

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