Los cumpleaños suelen ser muy esperados por los niños, por las quinceañeras, por los varones para tomer el examen de licencia de conducir, en fin, de aquellos que le añaden un sentido al envejecimiento.
Hay edades para todo, para no pagar en el hotel, en el cine, en el circo, en la lucha libre, en vuelos, etc. Se ha considerado que la edad física va con la mental y esto viene de mentes prodigiosas como las de los políticos que se suplen de información de otros "expertos", los psilócogos. Quien determinó que los 18 o los 21 son edades suficientes como para ser "adultos"? En todo caso hay que custionarse el término: madurez.
Esa plenitud vital, sensata, prudente, que pasa de verde a estar a punto de mime y que se considera adecuada según una edad determinada. A esto le añadimos el color, sí, las canas. Con estas se le añaden un toque interesante a la madurez dependiendo del género, las mujeres la ocultan, pero estas las auspician en los hombres y enloquecen por Richard Gere. Ellas usan el ash blond y ellos Just for Men, ellas disimulan los pelos plata y ellos, bueno, se tiñen de ridículo ya que el color es tan natural como el jugo de china Tang.
No hay una edad determinada de madurez pero se espera que a cierta edad se reduzca la inmadurez.
Cuando cumplí 25 años comencé a cuestionar mis decisiones pasadas, al llegar a esa edad me había propuesto cumplir ciertas metas, las que aun no había logrado, pero era felizmente maduro. Como medí la madurez? El haber pasado por ciertas experiencias en mi adolescencia me prepararon a para las de la adultes pero me privaron de la equivocación, la pavera, la alegría, la exploración y todo lo que trae la pubertad.
Luego llegué a los 30 y ese mismo día nació mi hija mayor y si no había madurado, la paternidad me llevó a la velocidad de la luz. Los 30, la paternidad y el terror del urólogo pavimentaron ese camino a los comercialmente terribles 40s.
Llegué a los 40 y no hubo cambio, me sentí igual de bien aunque con menos pelo. Pesaba lo mismo que en mis últimos días en los 30, había alcanzado posiciones importantes en todos los trabajos en los que me he desempeñado y me sentía el mejor padre sin leer un solo libro sobre como críar hijas para que nos ean bobas en siglo XXI. Llegaron, no hubo celebración formal, solo llegaron. No hubo una gran fiesta, ni una pequeña, solo llegaron. Me asentaron como si el cuerpo lo estuviera esperando, como si siempre hubiese tenido esa edad. Mis 40 han estado geniales, lo menciono cada vez que puedo porque me enorgullese ser un cuarentón sin arrepentimientos, sin remordimientos y uno que se duerme cuando le da sueño y se despierta cuando se le quita. No hago ejercicio para pagar la deuda de la hipoteca empanadillera si no porque me despeja, no visto como jovencito porque no trato de regresar ni mostrar una crisis, visto como me ha gustado por los últimos 15 años incluyendo mis Puma rojos.
Soy un cuarentón feliz que canta las canciones de los 80s y usa la escoba como guitarra de Eddie Van Halen, intenta llegar a las notas de Paul Stanley, Freddie Mercury, Steven Tyler, Robert Plant etc, usa el mapo como "stand" a lo David Lee Roth, golpea las paredes como si fuera la Tama de Lars Ulrich o la Pearl de Tommy Lee y se lanza a un público como si se tratara de un concierto de Rolling Stone.
Porque como cuarentón: I got the moves like Jagger.
Dale cabezA