La mañana comenzó con el rechazo del banco a darme dinero en sus cajeros automáticos, amén de que no fue denegada mi tarjeta en El Mesón. Luego de llenar mi tanque me dirigí hacia la escuela donde mis hijas estudian allí me esperaba una situación interesante ya que mis hijas estarían compitiendo en equipos contrarios. Luego de apretarlas y repetirlo hasta la verguenza, fui llevado a la cancha de la mano de Mi Chiqui. Entonces allí decidí ubicarme en los escalones de una escalera que dividía los equipos en los cuales estaban mis hijas.
La actividad comenzó con un calentamiento al son de:
Soy una taza
una tetera
una cuchara
un cucharon
un plato hondo
un plato llano
un cuchillito
un tenedor
Y lo más cool:
Soy un salero
un azucarero
la batidora
una olla express
chu chu
Esto último movienod las manos como los "ejercicios musicales" del Tío Nobel. Este se inventó los aeróbicos para niños en un programa infantil en los años 80s donde muchos queríamos pertenecer al libro de oro y ser el @#$%^ copiloto ganador. Demás está decir que nunca estuve en el libro ese y miren que me porté como me pidieron. Perdí la confianza en ese "Tío", total, no quedaba na' mío.
Y no fui a terapia.
La actividad continuó sin antes escuchar una competencia de gritones, más por capricho del animador que por premiación, igual todos están listos para el ruido de la competencia. Mis hijas gritaban como Flanders, estaban listas para una batalla como si fueran los Hunger Games. De repente los padres estábamos metidos en el ambiente cortesía de Queen y su ya famosa canción de guerra We will rock you y The final countdown de Europe.
Luego de esto puedo morir en paz.
La euforía aumentaba y mi temperamento competitivo se hizo presente dando consejos a mis hijas de como hacer para ganar, para terminar diciéndole: "Pero lo más importante es sentirse bien con el esfuerzo realizado". No les voy a mentir y decirles que lo más importante es competir, eso lo dijo alguien que nunca ganó. Nada es semejante al éxito. La sensación que se produce cuando se gana es indescriptible. Por eso que ganar no es lo más importante, es lo único que importa.
El Tío Nobel nos engañaba nombrando ganadores y casi ganadores. Al ganador le daban juguetes Mattel y a los "casi ganadores" (AKA losers) chocolates de M & M Mars. La diferencia en el premio lo decía todo, un cambio de discurso no altera los resultados. Perder no es malo pero ganara es mejor, pero si al perder obtienes una lección entonces habrás ganado una experiencia y eso mi querido salpicado, es una gran victoria.
En algunas competencias ha habido quien ha pagado para obtener una victoria dando a entender que si tienes puedes. Claro que sí, pero tu expereiencia dependerá de cuanto dinero tengas y puedas dar y no de cuanta capacidad tengas y puedas demostrar, eso se llama carácter. Como lo llama una valorada amiga: esencia. Como lo diría mi querido hermano: mojo.
Se acaba el dinero, se terminan las victorias.
Como diría Homero a Marge:
Homero:-Puede tener todo el dinero del mundo, pero hay algo que nunca podrá comprar marge... Marge:-¿qué? Homero:-un dinosaurio
Dale cabezA
La actividad comenzó con un calentamiento al son de:
Soy una taza
una tetera
una cuchara
un cucharon
un plato hondo
un plato llano
un cuchillito
un tenedor
Y lo más cool:
Soy un salero
un azucarero
la batidora
una olla express
chu chu
Esto último movienod las manos como los "ejercicios musicales" del Tío Nobel. Este se inventó los aeróbicos para niños en un programa infantil en los años 80s donde muchos queríamos pertenecer al libro de oro y ser el @#$%^ copiloto ganador. Demás está decir que nunca estuve en el libro ese y miren que me porté como me pidieron. Perdí la confianza en ese "Tío", total, no quedaba na' mío.
Y no fui a terapia.
La actividad continuó sin antes escuchar una competencia de gritones, más por capricho del animador que por premiación, igual todos están listos para el ruido de la competencia. Mis hijas gritaban como Flanders, estaban listas para una batalla como si fueran los Hunger Games. De repente los padres estábamos metidos en el ambiente cortesía de Queen y su ya famosa canción de guerra We will rock you y The final countdown de Europe.
Luego de esto puedo morir en paz.
La euforía aumentaba y mi temperamento competitivo se hizo presente dando consejos a mis hijas de como hacer para ganar, para terminar diciéndole: "Pero lo más importante es sentirse bien con el esfuerzo realizado". No les voy a mentir y decirles que lo más importante es competir, eso lo dijo alguien que nunca ganó. Nada es semejante al éxito. La sensación que se produce cuando se gana es indescriptible. Por eso que ganar no es lo más importante, es lo único que importa.
El Tío Nobel nos engañaba nombrando ganadores y casi ganadores. Al ganador le daban juguetes Mattel y a los "casi ganadores" (AKA losers) chocolates de M & M Mars. La diferencia en el premio lo decía todo, un cambio de discurso no altera los resultados. Perder no es malo pero ganara es mejor, pero si al perder obtienes una lección entonces habrás ganado una experiencia y eso mi querido salpicado, es una gran victoria.
En algunas competencias ha habido quien ha pagado para obtener una victoria dando a entender que si tienes puedes. Claro que sí, pero tu expereiencia dependerá de cuanto dinero tengas y puedas dar y no de cuanta capacidad tengas y puedas demostrar, eso se llama carácter. Como lo llama una valorada amiga: esencia. Como lo diría mi querido hermano: mojo.
Se acaba el dinero, se terminan las victorias.
Como diría Homero a Marge:
Homero:-Puede tener todo el dinero del mundo, pero hay algo que nunca podrá comprar marge... Marge:-¿qué? Homero:-un dinosaurio
Dale cabezA
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