martes, 7 de mayo de 2013

Entre redondos te encuentres.

Recuerdo la vez que me sentí desorientado, di dos golpes en una mesa para decir que estaba como " coco" y acto seguido salí hacia la puerta para saber quien tocaba. La locura se manifiesta de formas distintas, pero la desorientación no perdona. Esa sensación de sentirse perdido es horrible. Estaba en Kmart cuando de repente me detuve cerca de las alfombras y el escáner de precios y fue entonces que me sentí que no sabía donde estaba, ni hacia donde me dirigía, ni cual era la razón por la que allí me encontraba. Por un momento yo le daba vueltas al lugar sin saberme, solo de pie, inmóvil, perplejo. Luego de un rato (no puedo precisar) supe que algo no andaba bien pero no sabía lo que era, estaba desorientado. Pero soy colérico, terco como mula y no fui al médico, pensé que si no está roto no hay que arreglarlo y que si veía un matasanos por algo momentáneo sería como visitar un chinchorro con mayordomo. Tamaño continental de ignorancia. Lo bueno es que no me ha vuelto a suceder. Ante dificultades que nos sacan de carrera no nos detenemos a decir: "Aguántate ahí, explícame eso, hacia donde te mueves?". Hemos llegado a ser tan especialista en la creación de espacios sin ángulos que parecemos perros siguiendo su cola. Para de seguir la cola, mientras más te muevas más se movera contigo. Deja de moverte hacia la búsqueda de la pena porque puede que consigas a su hermana y esta no perdona. Vi das circulares y redondas, reciclando momentos, esperando resultados de 90 y 45 grados rogando que una App nos aníme sin que valga la alegría un brinco ciego o muy bien un baño de aguacero. A ti no te pasa todo, te suceden cosas extraordinarias de las que bien podrías aprender y lo mejor es que te pertenecen. Si de algo me arrepiento es de lo que no intenté por eso me prometí no pensar en un: que hubiera pasado si yo... Escogí el presente porque existe, porque es posible, proque sí. La vida vale el riesgo de consumirla, el sol vale el riesgo de sentirlo, la luna de visitarla, las estrellas de contarlas, el mar de oirlo, la risa de experimentarla, el abrazo de darlo y los oídos de donarlos a quien desees que siembre sus palabras en ellos. Hoy es ahora y como dijo el maestro Joaquín Sabina: "...por decir lo que pienso sin pensar lo que digo más de un beso me dieron y más de un bofetón". Carpe Diem y Dale cabezA

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