Por este medio deseo informar que partes y partecitas de mi cuerpo solo serán donadas al momento de mi fallecimiento para dar vida o para estudios científicos y que voluntariamente jamás me mutilaré, cortaré, rebanaré y o cercenaré ninguno de mis órganos para satisfacer a nadie. Hemos escuchado y leído noticias de mujeres hartas del maltrato continuo por parte de sus maridos que en un arranque de furia y sin “premeditar” han decidido dar un golpe definitivo o mejor digo un corte definitivo a estos desprendiéndoles su “hombría”. Solo escribirlo duele.
Cuando fui a que me realizaran la vasectomía el doctor me explicó con lujo de detalles y con dibujitos todo el procedimiento y respondió de inmediato y sin preguntarle la que probablemente sea la pregunta más frecuente relacionada a el procedimiento: ¿Va a seguir funcionando? Su respuesta fue: “es solo un corte aquí y otro acá y en nada va impedir tu pleno funcionamiento”. Llevo cinco años y todo en orden. El proceso aunque es uno sencillo causa algún malestar psicológico inicial al punto que cuando me llamaron entré con la cabeza en alto y cuando salí parecía una nota luctuosa. Es que me arrancaron algo de…ahí. La preocupación es inminente y comienzas a escuchar voces chillonas en tu mente gritándote: eunuco, eunuco, eunuco.
Cuando piensas que este mundo está lleno de tanta porquería, sería una falta de respeto traer otra criatura más al mundo. Es más, no se asombre si un niño demande a sus padres por haberlo traído a este mundo a sufrir. El sufrimiento es algo natural dentro del proceso de la vida, pero, ¿Sufrir por qué quieres? Eso está de locos.
Según trascendió una noticia en el diario El País de Uruguay, un campesino colombiano decidió dar prueba de que hay decisiones y…hay decisiones cuando se castró para no serle infiel a su compañera, según dijo, y ahora quedará impotente y estéril, indicó a la prensa el médico que lo atendió tras llegar al hospital con una infección.
“Ese día decidí que ya era el momento y tomé mi cuchilla de afeitar, la unté de sal y alcohol, y me abrí la bolsa escrotal. Sentí mucho dolor, pero me aguanté y luego con aguja e hilo me cosí ocho puntos”, dijo Alfonso Sánchez.
Tras extraerse los testículos, los colocó en un plato y se los mostró a su compañera, que no le dijo nada, agregó este campesino de 40 años, quien afirmó que desde hace seis años no tiene relaciones sexuales con ella y dice no saber la razón.
La decisión no fue solo para no ser infiel, aunque dijo que las mujeres de su pueblo lo estaban buscando, sino a su fe religiosa. Así como los dioses crean hombres, los hombres crean dioses…Dios los cría y ellos se juntan, nada, que Don Alfonso pertenece a la secta de los Eunucos de los últimos días y de ahí nadie es cortado…perdón borrado, sacado etc. Dale cabeza.
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