No sé por qué razón cuando estoy en medio de una charla grupal en la que la conversación es dominada por mujeres, sobre tema de mujeres, no solo hablo menos de lo habitual (casi nada) sino que me da un tanto de vergüenza. Por ejemplo, como hermano mayor me tocó en algún momento comprarle a mi hermana sus toallas sanitizers (estoy in) pero nunca me interesó saber las instrucciones de ese aparato. En la universidad, en una conversación en la que estaba incluído, las chicas se burlaban de otra que con el apuro se puso la toalla con la pega hacia arriba, yo no pregunté nada pero me imaginé que la experiencia para despegarla fue un tanto velcrosa. Yo no me meto, prefiero ser todo oidos y de esta manera tratar de entender el mundo que estas dominan.
En una ocasión escuché en la televisión que hablaban sobre unas panties "mata pasiones" y como todo hombre educado me callé, miré y escuché. Que intrigante tema, "panties mata pasión". Cuando las enseñaron entendí el misterio detrás de tal homicida frase. Eran unas gigantescas panties con flores como si fuera la sábana de la abuela. Y me dije: Güau, han puesto la pasión en un nivel manufacturero, 100% algodón.
Sin embargo considero que lo que mata la pasión es la indiferencia. En una relación de pareja debe haber atracción y pasión, de lo contrario el amor estará basado en un contrato laboral. Si esos dos elementos están ausentes no busques más, tienes solo un acuerdo.
La indiferncia es ese asesino silente e inconsciente que mata la pasión luego que la atracción se extingue. Cuando la atracción está fosilada se convierte en pieza del Smithsonian. La indiferencia se convierte así en el antídoto del sufrimiento. Amiga que me lees, la próxima vez que te lleguen esos pensamientos asesinos recuerda buscar bien en tu gaveta, no sea que haya un arma 100 % algodón. Dale cabezA.
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